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7月27日 Si México era para Frida su verdadero progenitor, Rivera, 20 años mayor
que ella representaba su "hijo grande"; ella solía llamarlo su pequeño
bebe. Frida conoció a Rivera cuando todavía era una estudiante en el
colegio. Un tiempo después, 1929, se convirtió en la tercera esposa de
Rivera, un hombre que, abiertamente
fue diagnosticado por su médico incapaz para la monogamia. No falta el
mencionar que, esta relación fue una unión poco convencional,
problemática, sin embargo, apasionada que sobrevivió numerosas
infidelidades por ambas partes, separaciones e incluso, un divorcio en
1939 y la consecuente reconciliación, celebrando un segundo matrimonio
en 1940. El amor de esta pareja se sometió a duras pruebas pero, como
se demuestra en las raíces de la pintura "El abrazo de amor", el amor
de Frida por Diego fue tenaz. No obstante, el matrimonio no protegió a
Frida de los sufrimientos y padecimientos que caracterizaron su
juventud, cuando un horrible accidente en autobús dejó su cuerpo
fracturado y debilitado por practicamente el resto de su adultez. La
incorregible actitud mujeriega de Diego, al colmo de relacionarse con
la propia hermana menor de Frida, Cristina, sólo contribuían a aumentar
su dolor. "Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida", dijo una vez
Frida, "uno en el que un autobús me tumbó al suelo… el otro accidente
es Diego".
Fue un matrimonio que permaneció sin hijos y esto fue la fuente de
muchas de las angustias de Frida, tanto como las infidelidades de
Diego. Para Frida Diego era todo: "mi niño, mi amor, mi universo".
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